Las costumbres japonesas son muy diferentes de las del mundo occidental. Existe un código muy estricto de comportamiento y de cortesía que es respetado por casi todos los japoneses. Sin embargo, suelen ser muy indulgentes con los visitantes extranjeros aunque esperan que estos últimos se comporten de manera muy correcta. Una respuesta negativa directa no forma parte de la etiqueta japonesa. Un « si » no muy firme no significa una respuesta afirmativa. Invitar a las personas a casa no es tan común como en occidente. Los japoneses no toman nunca una invitación a la ligera y reservan un tratamiento muy especial a los visitantes.
Las personas son muy susceptibles si piensan que el invitado no se siente a gusto. Los invitados deben sentarse en el suelo como lo determina la tradición. La inclinación es el saludo habitual pero el apretón de manos es muy común a la hora de hacer negocios. El sufijo san debe ser usado al dirigirse tanto a los hombres como a las mujeres. Por ejemplo el Señor Yamada debe ser llamado Yamada-san. Cuando se entre a una casa o incluso a un restaurante los zapatos deben ser retirarados.
El comportamiento en la mesa es muy importante. Sin embargo los japoneses son muy tolerantes hacia los visitantes pero aprecian mucho que el éstos hagan esfuerzos por familiarizarse con los normas básicas como el uso de palillos para comer. Normalmente, los invitados deben llevar un pequeño regalo.
El intercambio de regalos es también muy usual entre los hombres de negocios, los regalos serán sobre todo souvenires del país. Está prohibido fumar únicamente en los lugares donde esté expresamente indicado.